La puerta detrás del ropero

Se cansó de billeteras y minitas sin sabor, del color de las caretas y de máquinas de amor. Se cansó de despertarse y no tener a nadie para echar. Se cansó de no tener más que a su sombra para contarle cómo progresó en el bandoneón. Se cansó de cigarrillos que hacen mal Y de amores de estación que no convienen. Se cansó de la rutina de esperar al sentido más común que nunca viene. Y se cansó de la promesa de la escalera que te acerca a un Dios mejor. Siempre es mejor pensar que el tren va a salirse del andén y nos va a salvar de Dios.